miércoles, 9 de mayo de 2007

LA COMPETICIÓN EN EL FÚTBOL FORMATIVO

LA COMPETICIÓN EN EL FÚTBOL FORMATIVO
Una de las grandes preguntas que rodea al fútbol formativo, es la de si “los jóvenes jugadores deben competir a esas edades”

Entonces es cuando yo pregunto ¿en que situaciones de la vida no se compite?

Parlebas define la competición como “Deseo de superación, de progreso, de rendimiento elevado, de vencerse así mismo, en cuanto a conseguir una meta superior con relación al tiempo, la distancia o vencer al adversario”

¿Creéis que los jóvenes futbolistas no necesitan de los valores que nos ofrece la competición para seguir creciendo como futbolistas y sobre todo como personas?

Queda claro que la competición no deja de ser una herramienta más en la formación integral del joven futbolista, pero una herramienta muy potente y peligrosa, que mal utilizada puede generar grandes males.

El joven jugador es importante que a lo largo de la temporada pueda afrontar diferentes experiencias: ganar, perder, actuar bien, etc. Para aprender a aceptar las victorias y las derrotas.

La competición no debe ser un fin, sino un medio complementario presente en todas las sesiones de entrenamiento, tiene que superarse así mismo en cada ejercicio, en cada situación.

Siempre hay que buscar la victoria con entrega, ganas de ganar y de hacerlo lo mejor posible, pero nunca jugar a ganar a cualquier precio.

El peso del resultado no puede desviarnos del objetivo final que es motivar y aprender.

Hablaremos de una competición correcta cuando los jóvenes jugadores desarrollen hábitos de obtener conclusiones constructivas tanto de lo bueno como de lo malo.

Pero como todo en esta vida, para poder llevar a cabo todas estas propuestas tenemos que hacer frente a la realidad que nos rodea, conformada por padres, entrenadores, instituciones…, procurar obviar todos esos mensajes erróneos como por ejemplo: ¿Cuánto habéis ganado? ¿Cuántos goles has marcado? ¿Qué equipo ha ganado la liga? etc etc etc que nos van a intentar alejar de nuestro objetivo final.

Y como definió un famoso escritor cuando le preguntaron por la felicidad: “La felicidad es darle un balón a un niño y mirarle la cara”

Por eso deseo que la competición no sirva para que ese niño deje de poder disfrutar de los placeres que provoca el patear un balón.